GINAMARÍA HIDALGO

Ginamaría Hidalgo

Nombre real: Hidalgo Saucedo, Virginia Rosaura
Cancionista
(23 agosto 1927 – 10 febrero 2004)

Nacida en Capital Federal, Virginia Rosaura Hidalgo llegaba al mundo el 23 de agosto de 1932, en la calle Charcas al 3900 del barrio de Palermo, era hija de un español y una portuguesa de acomodada situación económica. Parte importante de su niñez, transcurrió en un pueblo de la provincia de Corrientes, Alvear, fundado por una de sus abuelas.

Después de cursar el ciclo secundario, se recibió de maestra, pero su inclinación desde pequeña fue la música, el canto, el baile y la actuación. Su vocación le permitió obtener una beca para estudiar en Nueva York, en la Escuela de Música Juilliard. En su momento, la escuchó el famoso guitarrista español Andrés Segovia quien se hizo cargo de facilitar su carrera artística y su desarrollo como cantante y actriz.

Así, fue presentándose en shows televisivos populares de Norteamérica. Cursó nuevos estudios con maestras por las cuales habían pasado notables cantantes líricas, estudió baile y actuación e intervino en diversos trabajos que le iban apareciendo. Era atrayente su registro de voz de soprano ligera, su perfecta afinación y excelencia técnica. Apareció en papeles secundarios en varias películas, también tuvo su lugar en algunas óperas.

A comienzos de la década del 60 retornó a la Argentina. Aquí fue mostrando todo lo aprendido, emprendiendo, con el tiempo, numerosas giras por Europa, Japón y los países latinoamericanos.

Estos fueron momentos muy difíciles para Ginamaria porque se le había abierto una posibilidad muy halagadora en Hollywood que en ese entonces no contaba con ninguna “star” de origen latino del calibre de Dolores del Rio, Carmen Miranda o una Lupe Vélez y Ginamaría estaba muy tentada de proseguir ese camino sobretodo ante los auspicios y el aliento de personas muy importantes en el “medio” cinematográfico.

Al mismo tiempo y constantemente en su mente y en su corazón escuchaba las palabras de su amada maestra Carlota y del maestro Segovia que, por otra parte habían puesto mucha fe y grandes esperanzas en la carrera del canto de Ginamaría.

Finalmente Ginamaría tuvo que decidir y no fue fácil.

Optó por escoger el canto y así llegó a Buenos Aires en donde hizo su debut ante el público argentino en el rol de Violeta en “La Traviata” producción de alto nivel, dirigida por Tito Capobianco, en un ciclo de Canal 9 en donde se llevaron a cabo diversos espectáculos tales como “Tosca” con la participación de Richard Tucker, el famoso tenor norteamericano, la intervención del Ballet Ruso de Montecarlo y Teatro Clásico.

En su “Traviata” la acompañó Carlos Cosutta, tenor lírico de extensa carrera en Europa.

Fue galardonada con todos los premios del momento entre los que se destacan “Cruz de Plata” del Semanario Squiú, 2 ”Martin Fierros” premiados por APTRA (Asociación de periodistas de Radio y TV Argentina), y el premio ”Bamba de Oro”, durante 2 años. También recibió los premios “Racimo de Uvas”, “Monumento a la Bandera”, y el ”Gardel de Oro”.

Asimismo comenzó a editar sus LPs (discos de larga duración) que alcanzaron ventas millonarias, siendo reconocida por el Instituto de Opinión Pública durante 2 años consecutivos como “Lo mejor en la música y el disco” y como “Elemento vital para la música Argentina.

Dió un Recital benéfico en el Teatro Colón de Buenos Aires, y 2 presentaciones en el “Luna Park” con asistencia de más de 20 mil personas.

Viajó a Perú, Venezuela, Colombia, México, Uruguay, Paraguay, Panamá, Berlin, Roma, Sicilia, Portugal, el Carnegie Hall en New York y 16 Teatros en todo Japón, con reconocimientos, premios y menciones de honor, hasta llegar a Puerto Rico, que le otorgó distinciones sobresalientes, considerándola como una de las mejores cantantes que actuara en el Centro de Bellas Artes en San Juan.

Participó en Festivales benéficos a lo largo y a lo ancho del Continente Americano, Europa y Japón.

Fue llamada desde Washington DC para cantar a su Santidad el Papa Juan Pablo II, en su visita a la OEA (Organización de Estados Americanos).

Su programa “Las Noches de Ginamaria” participó en Cannes en ocasión de la presentación anual de Televisión del Mundo entero, recibiendo Mención Especial.

Fue llamada por el Presidente de Perú en ocasión del Festival a beneficio de la infancia de ese país y desde Lima fue invitada a hacer un espectacular para Televisión en el Machu-Pichu, en donde cantó a la altura de las nubes en ese recinto de misteriosa e indescriptible belleza.

Fue convocada para cantar en el Festival de Fin de Año en el Palacio de Santo Domingo, República Dominicana, invitada por su Presidente, Don Joaquín Balguer. a total beneficio de la infancia de su país.

Alcanzó niveles excepcionales en la venta de su discografía con Discos de Oro otorgados cuando ese premio se daba con la venta millonaria de cada canción, contando con una producción discográfica de más de 30 grabaciones.

Muchas Fundaciones de Bien Público y de Caridad llevan su nombre y en diversos Institutos de Enseñanza de Argentina tiene una placa de bronce con el nombre de Ginamaria Hidalgo en homenaje y reconocimiento a la artista, así como Hogares de Ancianos, y diversas Fundaciones Culturales.

Ginamaria colaboró en recitales en grandes recintos abiertos de La Reforma, en México, la Plaza Bolivar en Caracas, conciertos populares en Lima y Arequipa, Perú. También participó en festivales de Viña del Mar, Chile, y Montevideo, Maldonado, Punta del Este, Uruguay, y otros.

Su primer libro autobiográfico “Argentíno, yo también soy Argentína” fue editado durante la Dictadura militar y fue quitado de la venta ante la prohibición por parte del gobierno Argentino de esa época. Hace unos años, este libro, reapareció en la Biblioteca Pública de New York, ante la sorpresa y la alegría de Ginamaria.

Fue premiada con la “Cruz de Plata” del Semanario Esquiú, 2 ”Martín Fierro” de APTRA (Asociación de cronistas de Radio y TV Argentina), y el premio ”Bamba de Oro”, en 2 ocasiones. Asimismo recibió los premios “Racimo de Uvas”, “Monumento a la Bandera”, y el ”Gardel de Oro”.

Asimismo, sus discos de larga duración tuvieron buena acogida y alcanzaron el éxito de ventas, siendo reconocida por el Instituto de Opinión Pública a lo largo de dos años sucesivos como “Lo mejor en la música y el disco” y como “Elemento vital para la música Argentina”.

Dio un recital beneficioso en el Teatro Colon de la ciudad de Buenos Aires, y dos presentaciones en el “Luna Park” con asistencia de más de veinte mil personas.

Viajó a Perú, Venezuela, Colombia, México, Uruguay, Paraguay, Panamá, Berlín, Roma, Sicilia, Portugal, el Carnegie Hall en New York, una vira por el país nipón y una larga temporada en Puerto Rico.

Fue llamada desde Washington DC para cantar a su Santidad el Papa Juan Pablo II, en su visita a la OEA (Organización de Estados Americanos).

Fue llamada por el Presidente de Perú en ocasión del Festival a beneficio de la niñez de ese país y desde Lima fue convidada a hacer un singular para T.V. en Machu-Pichu.

Fue convocada para cantar en el Festival de Fin de año en el Palacio de Santo Domingo, R. Dominicana, convidada por el presidente Joaquín Balaguer, a beneficio de la niñez de su país.

La compañía internacional Sony lanzó en 1998 sendos volúmenes con “20 grandes éxitos”, y otra recopilación, típicamente ecléctica, bajo el título “Los esenciales”, la colocaba de nuevo sobre el tapete. Precisamente el disco más los encuentros multitudinarios fueron sus más grandes halagos y satisfacciones. En la década del 70, el sello Microfón logró con ella sucesivos récords de ventas en todo el país. Y Ginamaría se convertía en la heroína del programa (y películas) “Argentinísima”. Canciones como “Amar amando”, “La pulpera de Santa Lucía”, “Memorias de una vieja canción”, “Puerto de Santa Cruz”, “Canción del adiós” y su más espléndida recreación -gracias a sus afinidades líricas volcadas a lo telúrico-: “Las voces de los pájaros de Hiroshima”, recorrieron una y mil veces por radios y recitales, amén de engrosar las discotecas de sus fanáticos.

Hipersensible, Ginamaría Hidalgo sufrió mucho. Su propio carácter impulsivo le trajo aparejados conflictos inter pares, sumados a sus frustraciones sentimentales de pareja. Todo esto sumió en el desencanto y el extravío a una artista para la que cantar -sobre todo en su propio país- fue una necesidad vital.

Ginamaría Hidalgo falleció en la tarde del 10 de febrero de 2004, a los 71 años, a causa de una trombosis neurológica. El deceso de la artista se produjo en la Clínica Adventista del barrio de Belgrano, en la que estaba internada desde comienzos de enero con un cuadro de “stroke o accidente cerebrovascular” de “pronóstico reservado”.

 

Autor entrada: Osvaldo La Bruna

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